El pasado sábado 17 de mayo, la ciudad de Basilea (Suiza), se convirtió en el epicentro de la música con la celebración del Festival de Eurovisión 2025. Esta edición número 69 del certamen, no solo estuvo marcada por un alto nivel artístico, sino también por polémicas políticas.
Una noche de talento, emoción y polémica en Basilea
El gran vencedor de la noche fue Austria, representada por el joven artista JJ (Johannes Pietsch), quien con solo 24 años sorprendió al público más “Eurofan” con su tema “Wasted Love”, una fusión entre el pop y toques de ópera. La canción narra una historia de desamor con una maravillosa puesta en escena. Finalmente, logró 436 puntos, ganándose tanto al jurado profesional como al televoto.
Su victoria ha sido recibida con entusiasmo en redes sociales, donde miles de fans se alegraban de su talento.

Por otro lado, España estuvo representada por una “diva”, nunca mejor dicho. La cantante sevillana, Melody, que todos conocemos desde que era muy pequeña, convenció a la mayoría del público de que podría llegar a ser la ganadora del festival, al igual que lo fue del Benidorm Fest. Su hipnotizante puesta en escena no dejó a nadie indiferente, ni tampoco a sus compañeros y rivales.
Sin embargo, el esfuerzo y sus ganas no recogieron buenos frutos, ya que España terminó en el puesto 24 de 26, con solo 37 puntos. A pesar del resultado, la actuación fue aplaudida por los fans y apoyada por numerosos artistas españoles.
¿Polémicas sobre el televoto?
Uno de los temas más comentados de la noche fue la puntuación obtenida por Israel, que logró la 2ª una posición gracias a los votos del público, pese a haber recibido solo 60 puntos del jurado profesional.
Este suceso ha encendido las alarmas entre comentaristas, espectadores e incluso responsables de las televisiones públicas. RTVE ha pedido oficialmente a la Unión Europea de Radiodifusión que revise el sistema de votación, ya que se sospecha que hubo movimientos a favor de Israel en relación al conflicto de Gaza. La polémica, ha generado un intenso debate sobre la política que mueve el festival.
Por lo que, queda esperar a que se produzca la revisión del sistema de votación, mientras tanto, no hay que perder el espíritu de la música que es lo que debe caracterizar a Eurovisión.
En definitiva, Eurovisión nos dejó una noche cargada de grandes actuaciones y sorpresas que nos sirvió para disfrutar de este momento rodeados de amigos y familiares.









